Los carcinomas de las vías biliares son tumores malignos infrecuentes, pero no excepcionales, cuyo pronóstico ha sido tradicionalmente malo a corto plazo. Ello es debido a un doble motivo: su carácter clínicamente silencioso hace que se diagnostiquen en fases tardías de la enfermedad, y su extensión es en una zona quirúrgica de difícil resección (2).
Los
tumores biliares se dividen en tres grupos: colangiocarcinoma intra y
extrahepáticos (son definidos como tumores originados de la vía biliar en su
recorrido dentro o fuera del hígado), el cáncer de la vesícula biliar y los
tumores de la ampolla de Vater.
